Capítulo 16



CAPÍTULO 16


LA DOCTRINA MERCANTILISTA



LÍNEAS GENERALES


El punto central de la doctrina mercantilista fue la consideración del oro y la plata como la única materialización de la riqueza. Al menos al principio, ni las tierras, ni los ganados, ni los productos de la tierra, ni los bienes artesanales, ni tan siquiera otros bienes minerales obtenidos también de la tierra como el hierro o el cobre fueron objeto de estudio de los mercantilistas. Hacia el final de la era mercantil los distintos autores empezaron a ampliar la exigua lista de bienes que integran la riqueza. Tampoco entraron dentro de la consideración de los autores mercantilistas ni la producción (excepto la del oro y la plata) ni la distribución de lo producido entre los distintos estamentos sociales.

El mercantilismo nació hacia fines del XV al calor de tres acontecimientos históricos fundamentales que se habían desarrollado en los siglos anteriores:

  • el crecimiento del comercio desde fines del siglo XI en el norte de Italia y la provisión de especias del sudeste asiático a través del mundo árabe y persa.Posteriormente se empezaron a celebrar esos grandes acontecimientos comerciales que eran las ferias. La creación de la letra de cambio, del aval, del fideicomiso, de los primeros bancos comerciales, etc., coadyuvaron en ese proceso.
  • la circunnavegación de África por los portugueses para evitar la ruta arabopérsica. En 1498 Vasco da Gama llegó a la India tras rodear África.
  • El mal llamado "descubrimiento" de América por Cristobal Colón, que a los pocos decenios del mismo, empezaba a inundar Europa con metales preciosos.
  • Los avances en la construcción de naves (galeras, galeones, carabelas) permitió alejarse cada vez más de Europa. Hasta entonces los navíos, que eran de pequeño tamaño, solo permitían navegar cerca de la costa, es decir, cruzar el Mediterráneo y navegar por las aguas del Océano Atlántico que bañan las costas europeas, y por los mares interiores del Norte y Báltico.
Obviamente el más influyente de estos tres episodios fue el último, ya que la riada de metales preciosos fue la que hizo observar la importancia de los mismo y la influencia de su cantidad sobre los precios.

Paralelamente a ese desarrollo del comercio, empieza el ascenso de la clase de los comerciantes, quienes van adquiriendo más influencia sobre los soberanos. Este proceso va íntimamente unido al incremento de las deudas de los Estados contraídas con una clase especial de comerciantes, los comerciantes del dinero, llamada banqueros. Los países desarrollan un afán de guerras, mutando las alianzas de un año para otro como si de una edición antigua de 1984 de George Orwell se tratara. Desaparecidos los portugueses del mapa de las grandes potencias europeas, (los pobres portugueses se dedicaban únicamente a comerciar mientras las demás potencias enviaban a sus mejores hombres a morir como soldados) y con una Alemania dividida en numerosos principados  y ducados independientes, los tres grandes países militares de la época (España, Francia e Inglaterra) se disputan el dominio de los mares y los océanos (de la mar océana como se decía entonces). El centro del mundo occidental pasa del Mediterráneo al Atlántico.

Durante la mayor parte del siglo XVI la mayor parte de las mercancías transportadas del nuevo continente al viejo fueron metales preciosos, en una proporción que oscilaba entre el 80 y el 97%. Esta inmensa afluencia de metales, excepto un pequeño porcentaje para uso privado, era obligatoriamente acuñado y enviado al centro de Europa para pagar las numerosas guerras de Felipe II y las mercancías que España importaba. Los pertrechos y alimentos de los soldados españoles en Europa eran suministrados por los naturales del país, por lo que ni siquiera creaban demanda en España, ya que el país solo hacía de puente para la plata y el oro americanos. Durante aquellos años la guerra era la principal ocupación de los gobernantes españoles, y los gastos militares ocupaban la mayor parte de los gastos de España (alrededor de las dos terceras partes). Se podría decir que los reyes de la época solo estaban interesados en la expansión territorial y las guerras, que para financiar esta política bélica necesitaban mucho oro y plata y que, el mercantilismo era la (permítaseme la expresión) ideología económica que justificaba dicha política.

El resultado de este aumento de la acuñación de metales preciosos fue el incremento de los precios. En el siglo XVI, la Escuela de Salamanca y principalmente, Martín de Azpilicueta (1493 - 1586), Luis de Alcalá y Luis de Molina (1535 - 1600) descubrieron esta relación. Interesado por el efecto de los metales preciosos que llegaban de América, Martín de Azpilcueta constató el hecho de que en los países en los que éstos eran escasos los precios de los bienes son inferiores a los países con abundancia de estos metales. El metal precioso, como una mercancía más, tiene menos valor adquisitivo cuanto más abundante sea. Desarrolló así una teoría del valor-escasez precursora de la teoría cuantitativa del dinero,adelantándose en más de una década a Jean Bodin. Pero esa es otra historia que relataremos posteriormente cuando lleguemos a la Escuela de Salamanca. Lo único que importa aquí es mencionar que se produjo esa relación positiva entre emisión monetaria y nivel de precios. Y señalar, para advertencia del lector apresurado, que nada tiene que ver con Nicolás de Oresme, la ley de Gresham y el envilecimiento de la moneda. Aquí el aumento de los precios no está causado por el envilecimiento de la moneda. sino por la abundancia de dinero. Es lo que se llamó la Revolución de los Precios, un fenómeno que no se había registrado hasta entonces, pues la producción de oro y plata siempre estuvo limitada en el Mediterráneo, en Europa y Asia. En el siglo XVI los precios se quintuplicaron, y en Inglaterra un 250% desde mediados del siglo XV a fines del XVI. Esta inflación se consideraba baja comparada con la de la segunda mitad del siglo XX, donde los precios en algunos países escalaron 200 a 1 en 50 años comparado comparado con el 5 a 1 del siglo XVI en Andalucía. Se menciona que el aumento promedio de los precios fue del 1,2% anual. Así pues, hoy se consideraría un período de estabilidad de precios. Por ello, esta inflación baja, pero inflación al fin y al cabo, animó la economía de los países que la experimentaron. Sin embargo, en España, donde la inflación fue mayor que en el resto de Europa, provocó una perdida de competitividad por la diferencia de precios. Se estima que esa pérdida de competitividad habría arruinado la producción lanera de Castilla, frente a otros productores de fuera de la península ibérica que podía producir a menor precio.

El mercantilismo supuso olvidarse de una ver por todas de los prejuicios sobre el comercio y los préstamos a interés que, desde Aristóteles hasta Santo Tomás de Aquino pasando por la patrística se había mantenido durante 19 siglos. Los comerciantes eran más acomodaticios en temas de conciencia, y la irrupción del luteranismo, del calvinismo y el puritanismo acabaron de rematarlos.

Durante aquellos siglos no se pagaban salarios propiamente dichos. Por ejemplo, si se importaba seda de oriente, para hacer los vestidos se entregaba la materia prima a una familia o varias de agricultores y se acordaba un precio por el conjunto del trabajo a realizar. Esta modalidad se llamaba trabajo a domicilio y perduró durante varios siglos. Incluso convivió durante varias décadas con el capitalismo. En realidad no desapareció nunca. Durante décadas la industria juguetera y del calzado de Alicante (España) mandaba las piezas a domicilios para ser montadas o elaboradas. Precisamente eran mandadas las elaboraciones que precisaban de más mano de obra. Y todo en la economía en negro, sin factura ni IVA. Volviendo a la historia, el trabajo a domicilio era realizado no bajo la disciplina industrial de un capataz o, en su caso, el dueño de la fábrica, sino al libre albedrío de la familia. Como muchas veces estos trabajos eran realizados por familias campesinas en las épocas del año de menor actividad agrícola, como por ejemplo el invierno, y los ingresos eran considerados como accesorios. a la actividad principal, la producción era interrumpida varias veces al año. Por ese motivo no había nacido aún el trabajo asalariado (no nacería hasta la Revolución Industrial) y el tema de la determinación del sueldo (distribución de los ingresos nacionales entre las distintas clases sociales) no era tratado por los mercantilistas. No llegaría hasta más tarde, en el siglo XVIII.

El mercantilismo se basó en una creencia bastante estúpida por cierto, la identificación de la riqueza con el oro y la plata. Los metales preciosos constituía la riqueza y la riqueza eran los metales preciosos. Más que una igualdad, para los mercantilistas era una identidad. Después esta afirmación se matizaría con los últimos autores mercantilistas. Sobre ese única y pobre (además de falsa) identidad se fundamentó todo un plan de acción de los teóricos mercantilistas que se limitaban a justificar la acción del Estado. Esta acción estaba dirigida a:

  1. Conseguir oro y plata por el medio más obvio: buscarlo bajo tierra y extraerlo a la superficie.
  2. Si no era posible aplicar el método anterior (en realidad solo España podía hacerlo), las naciones que carecían de minas de oro y plata tenían que favorecer las exportaciones y dificultar las importaciones, o sea, obtener superávit comercial. Esto obligaba a adoptar un proteccionismo económico basado en aranceles a las importaciones y promoción de las exportaciones.
  3. Frente al liberalismo económico posterior de fines del XVIII y el XIX que consideraba la riqueza como un bien precioso para el individuo (para el que la conseguía, claro está), el mercantilismo consideraba la riqueza como un instrumento del estado para conseguir otros fines, especialmente la expansión territorial mediante guerras y conquistas.
  4. A los autores mercantilistas ni se les pasaba por la cabeza considerar la libre competencia. Claramente su opción era el monopolio concedido por decisión estatal.

El mercantilismo no tenía una cabeza visible como Aristóteles y Santo Tomás de Aquino lo fueron en sus respectivos tiempos., o como lo serían Adam Smith, David Ricardo, Marx o Keynes posteriormente. La dispersión de autores y la producción bibliográfica fue enorme en comparación con los siglos anteriores. El invento de la imprenta de Johannes Gutenberg llevó a que los mercantilistas publicaran muchos libros, la inmensa mayoría de pocas páginas más con la idea de la difusión de las ideas de los autores más destacados que de una verdadera investigación.

"El mercantilismo era cualquier cosa menos un 'sistema'; fue fundamentalmente el producto mental de los estadistas, los funcionarios públicos y los líderes financieros y comerciales de la época" [Alexander Gray, The development of economic doctrine, Londres, Longmans Green, 1948, pág. 74, citado en John Kenneth Galbraith, Economics in Perspective. A Critical History, cuyo título fue estúpidamente traducido al español como Historia de la economía, pág. 43]. Así pues, la ideología mercantilista estuvo muy pegada al poder real.

El "sistema mercantilista", tal como lo llamó Adam Smith, no fue uniforme, no fue una escuela de pensamiento económico propiamente dicha, carecía de unidad, y además fue evolucionando y de alguna manera "desnaturalizandose" al aceptar la ruptura parcial o total de algunos de sus principios. El mercantilismo "primitivo" (arcaico como dice Wikipedia) o bullonismo (también conocido como "metalismo") fue el que prácticamente identificaba riqueza con metales preciosos. En un principio nació en España, donde se intentaba reglamentar y dificultar las exportaciones de metales preciosos americanos para evitar su salida del país. Con ello se produjo la llamada Revolución de los Precios. El bullionismo español se denominó arbritismo. Este bullionismo (del inglés bullion, que significa lingote) tiene, en realidad, una razón de ser. El primer estado bullionista sería España, quién necesitaba ingentes cantidades de oro y plata para pagar los ejércitos, tanto su mantenimiento y la compra de pertrechos como a sus soldados, que eran todos mercenarios. España no solo mantenía la conquista de gran parte del continente americano, sino que además dominaba sobre gran parte de Europa occidental. Véase el mapa Europe 1648. Felipe II reinaba sobre la mitad sur de la bota italiana, los países bajos y burgundia.

Pero poco a poco se fueron viendo las dificultades de una ideología tan estrecha y limitada.Las naciones que no tenían minas de oro o plata conseguían los metales preciosos mediante el comercio internacional.

Capítulo 15


El diccionario online de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) incluye dos definiciones para la palabra mercantilismo:

  1. Espíritu mercantil aplicado a las cosas que no deben ser objeto de comercio;
  2. Sistema económico que atiende en primer término al desarrollo del comercio, principalmente al de exportación, y considera la posesión de metales preciosos como signo característico de riqueza.

En esta sencilla explicación (me refiero a la segunda acepción) ya están indicadas dos de las características principales del mercantilismo: el mercantilismo busca la promoción del comercio de exportación e identifica riqueza con metales preciosos.

El mercantilismo surgió en el siglo XVI y duró hasta mediados del XVIII, unos doscientos años y pico, aunque en Alemania y el este de Europa no llegó a existir, ya que esos países pasaron directamente de un feudalismo tardío y monetarizado (las Rentas de la tierra se pagaba en dinero y no en especie) y, por lo tanto, también mercantilizado, a la industrialización (especialmente Alemania). Fue a la vez un movimiento teórico y práctico, es decir, al mismo tiempo que se desarrollaba el "sistema mercantil" tal como lo llamó Adam Smith, se desarrolló su razonamiento. En esto y en su duración fue algo único. El liberalismo económico de Adam Smith y David Ricardo llamado Escuela Clásica, abogaban por la abolición (o al menos la reforma) de leyes como la de granos y la de pobres. Pasaron bastantes años hasta que lo consiguieron. De hecho Smith ya había muerto. En el mercantilismo no ocurrió algo parecido. Las prácticas mercantilistas nacieron en los despachos del poder de España, Francia e Inglaterra al mismo tiempo que los libros que propugnaban estas prácticas eran enviados a la imprenta.

El mercantilismo nació con la aparición de los estados nacionales. En España, el rey "mercantilista" por antonomasia fue Felipe II. Mientras su padre Carlos Primero de España y Quinto de Alemania, tal como nos enseñaron en el instituto (en realidad fue el emperador Carlos V del Sacro Imperio Románico Germánico) fue y gobernó como emperador, Felipe II gobernó su propio imperio (el español) como un rey nacional, y convirtió a España, y principalmente a Castilla en el centro del imperio. Su administración estuvo localizada en Madrid. Felipe II no visitó apenas sus territorios de fuera de la península y los administró a través de oficiales y virreyes quizá porque temía caer en el error de su padre, Carlos I, ausente de España durante los años de las rebeliones comuneras; quizá porque, a diferencia de su padre (que aprendió muy mayor el castellano) Felipe II se sentía profundamente español. Convirtió España en el primer reino moderno, realizó reformas hidráulicas (presa del Monnegre) y una reforma de la red de caminos, con posadas, con una administración (y una burocracia) desconocida hasta entonces, los administrativos de Felipe II solían tener estudios universitarios, principalmente de las universidades de Alcalá y Salamanca, la nobleza también ocupaba puestos, aunque en menor cantidad. Desarrolló mucho los ejércitos: creó la primera infantería de marina del mundo, la Armada Invencible, los tercios, creó muchas armas y tuvo los mejores generales; gastó enormes cantidades de dinero para crear y extender una red de espionaje, la mejor de su época, aplicando la tinta invisible y la escritura microscópica; Felipe II se comunicaba casi diariamente con sus embajadores, virreyes y oficiales repartidos por el imperio mediante un sistema de mensajeros que tardaba menos de tres días en llegar a cualquier parte de la península o unos ocho días en llegar a los Países Bajos; en 1567 reunió los documentos del estado de Aragón, Castilla e Italia en el castillo de Simancas, creando uno de los mayores archivos nacionales de su tiempo; Felipe II gustaba de contar con la opinión de un grupo selecto de consejeros; Felipe II desarrolló el gobierno mediante Consejos instaurado por su padre, y seguía siendo la columna vertebral de su manera de dirigir el estado. Aquí vemos ya una estructura estatal.

En cuanto a la situación económica, Felipe II fue el rey de su época que contó con más ingresos. Heredó de su padre una deuda de 20 millones de ducados, pero dejó a su sucesor 100 millones de deuda. Declaró tres bancarrotas y renegoció y reestructuró la deuda con sus acreedores convirtiendo la deuda a corto a largo plazo, emitiendo juros, como se llamaba entonces a los bonos.Pero la causa de esta deuda no fue los escasos fondos, ya que aumentó los impuestos existentes y creó varios impuestos nuevos. Esto no fue suficiente. Las aventuras militares de rey español llevó al Estado a la ruina. En los últimos años de su reinado aumentó tanto los impuestos que arruinó a las ciudades y al campo.

Lo más importante aquí es, además de los avatares de la política diaria, ver unas pocas pautas que se repetirán en los demás estados nacionales:

  1. aumento del poder real y paralela disminución de poder nobiliario. Solo compartió el poder con las varias Asambleas, como las Cortes de Aragón o de Castilla, a las que solo convocaba para pedir dinero;
  2. creó toda una infraestructura estatal con diversos fines políticos;
  3. intervino o desató muchas guerras;
  4. no tuvo problemas para endeudarse, a pesar de la posición de la Iglesia sobre la usura;
  5. a pesar de denominarse el "rey católico", restó poder a la Iglesia y
  6. durante su mandato, entró gran cantidad de oro y plata procedente del Nuevo Mundo, lo que daría lugar a la aparición del mercantilismo español.

Wikipedia en español dice sobre el mercantilismo que se caracterizó por una fuerte injerencia del Estado en la economía, y remite a un enlace sobre el intervencionismo estatal, pero el enlace no aclara mucho. Hasta el siglo XVI prácticamente no había estado. Habían leyes y gentes que las hacían aplicar (jueces). A finales del siglo XV y principios del XVI nacen algunos de los Estados europeos. Anteriormente, la nobleza terrateniente tenían la mala costumbre de, cuando les venía en gana, desafiar y guerrear contra su rey. De ahí viene la famosa y triste lista de los reyes godos, ya que el lucir una corona era una invitación a ser degollado por un hermano, primo, un hijo o un noble cualquiera. Así por ejemplo, en el reino arriano de Tolosa, en el año 415 hubieron tres reyes: Ataúlfo (410 - 415), que fue asesinado; Sigerico (415), quién gobernó solo durante 7 días, pero le alcanzó el tiempo para mandar matar a los seis hijos de su antecesor y atacó sin piedad a Gala Placidia, viuda de Ataúlfo, y que fue asesinado por los partidarios de Ataúlfo; y Walla (415 - 418), que según parece murió de muerte natural. Comparemos esto con Felipe II, que fue rey de España desde 1556 hasta su muerte (natural) en 1598, es decir, 42 años.

Se podría decir que este ejemplo está muy pillado por los pelos, porque los pueblos germánicos tenían por costumbre elegir a sus reyes democráticamente de entre ellos y que el rey no era más que un primus inter pares, un primero entre iguales. También se podía argumentar que entonces era el imperio romano y no la época medieval. Pues pongamos otro ejemplo: Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid campeador, que pese a no ser ni noble con título (solo era caballero, es decir, de alta cuna, hijo de un infanzón), desafió y traicionó dos veces a su rey, Alfonso VI y fue desterrado la segunda vez. Tras conquistar diversas plazas del Levante español, conquistó Valencia el 17 de junio de 1094.

Un rey muy anterior a Felipe II de España que reforzó el poder real fue Felipe IV  de Francia, llamado el Justo (1268 - 1314). Reforzó el poder de la monarquía a cualquier coste, creó una burocracia profesional de juristas, expulso a los judíos de sus territorios, envileció la moneda, movió el Papado desde Roma hasta Avignone y nombró papa a Raymond Bretrand de Got a la sazón arzobispo de Bourdeaux como Clemente V. Con la colaboración del Papa títere, arrestó a los caballeros templarios reunidos en París por el pontífice mediante un engaño y los liquidó a todos, mediante acusaciones de herejías, apostasía, idolatría,  de escupir en la cruz, homosexualidad, rituales obscenos, corrupción, secretismo y fraude. Los que sobrevivieron a las matanzas fueron torturados y muchos confesaron sus "pecados". Con ello se apropió de todos los bienes de  los Templarios. Acuciado por sus enormes gastos militares, impuso impuestos a la feria de Champagne. Peleó con el rey inglés Eduard I y le arrebató Normandía.

Pero lo más innovador de Felipe IV el Justo es que inauguró el sistema de tributación regular en Francia. Antes de él, no hubieron impuestos regulares. ni en Francia ni en ningún lugar del mundo. En la época medieval los impuestos estaban constreñidos por la institución de la propiedad privada. Antes de él, los ingresos reales provenían de las rentas de sus propiedades, derechos reales y peajes, que eran tasas y no impuestos. En el caso de necesidades financieras improvistas, generalmente por guerras, el rey podía, además de requerir ayuda en armas invocando el derecho real de ayuda feudal, pedir subvenciones a sus vasallos. Pero esa ayuda financiera se pedía, más que exigirla. Pero ay del noble que se la negara; si su rey resultaba vencedor, seguro que la venganza sería dura. Pero al instaurar impuestos regulares recaudados por funcionarios públicos llamados recaudadores, Felipe IV de Francia se saltó el poder de los nobles en sus feudos y obtuvo sus ingresos extrayéndolos directamente de los campesinos y artesanos. Como en aquella época los campesinos aún estaban en una economía no monetizada e intercambiaban sus bienes sin usar el dinero, la exacción de impuestos monetarios supuso una doble carga sobre los campesinos, pues se veían obligados a vender una parte de sus cosechas a comerciantes. Se establecieron impuestos sobre todas las transacciones, pero especialmente sobre las bebidas (cerveza y vino), sobre la sal y la lana inglesa. Los nuevos impuestos, que nacieron como provisionales, se convirtieron en permanentes.

Así pues, frente a la dispersión del poder en los siglos anteriores, la época mercantilista se caracterizó por una concentración del poder en manos reales. Pero también por la intervención del naciente estado en la economía.De este modo y muy lentamente se pasa de la época medieval, dispersa y centrada en lo local, a la monarquía absoluta y centralizada. La aparición del mercantilismo estuvo muy vinculada al nuevo tipo de poder real, centralizado y autocrático, que necesitaba cada vez más de una creciente masa de funcionarios y de consejeros reales, que de alguna manera son el caldo de cultivo del mercantilismo.

Capítulo 14



CAPÍTULO 14



NICOLÁS COPÉRNICO



LA TEORÍA CUANTITATIVA DEL DINERO

Traducción de parte de este enlace.

La teoría cuantitativa del dinero viene de Copérnico, los seguidores de la escuela de Salamanca, Jean Bodin y otros más que notaron que el incremento de los precios sucedía después de un aumento de la importación de oro y plata usados en la acuñación de monedas y que provenía del Nuevo Mundo.

El dinero puede perder su valor por su excesiva abundancia si se acuñó demasiada plata como para aumentar la demanda de la gente de lingotes de plata. De este modo la estimación de la moneda se desvanece cuando no puede comprar tanta plata [en lingotes] como la moneda contiene.  […]. La solución es no acuñar más dinero hasta que recupere su valor a la par.

[Observación: en aquellos tiempos, decir que el dinero pierde valor era lo mismo que decir que los precios aumentan (inflación)].

La "ecuación de intercambio" sobre la oferta de dinero al valor de las transacciones monetarias fue establecida por John Stuart Mill, quién amplió las ideas de David Hume. La teoría cuantitativa fue desarrollada por Simon Newcomb, Alfred de Foville, Irving Fisher y Ludwig von Mises a fines del siglo XIX y principios del XX, y fue argumentado en contra por Karl Marx. La teoría fue influyentemente restablecida por Milton Friedman en la era post-keynesiana.



Esta es una de las dos aportaciones de Copérnico a la ciencia económica. La otra es sobre la ley de Gresham, también llamada en algunos países de Europa como la ley Copérnico. Ver capítulo 13, Ley de Gresham. Como ya hemos visto en dicho capítulo, el tratado de Copérnico fue llamado Monetae cundedae ratio. En este breve tratado Copérnico también formuló una temprana versión de la distinción entre valor de uso y valor de cambio, anticipándose alrededor de 250 años al uso de estos conceptos a Adam Smith, aunque también hay antecedentes en escritores de épocas anteriores, incluyendo a Artistóteles.

El tratado de Copérnico fue publicado otra vez en 1816 en la capital polaca, Varsovia, como Dissertatio de optima monetae cudendae ratione: Disertación sobre la òptima acuñación de la moneda, pero solo una pocas copias sobrevivieron.

Capítulo 13



CAPÍTULO 13



LEY DE GRESHAM



LÍNEAS GENERALES

Traducción al español realizada por mi del Enlace de Wikipedia en inglés.

La ley de Gresham normalmente se dice que afirma: "la moneda mala desplaza a la buena", pero es más preciso afirmar que "la moneda mala desplaza a la buena si la tasa de cambio es establecida por ley".

Esta ley se  aplica específicamente cuando hay dos formas de dinero en circulación y ambos son medios legales de pago y tienen similares valores faciales para las transacciones económicas. La moneda sobrevalorada artificialmente tiende a sacar de la circulación a la moneda degradada y esto es una consecuencia del control de precios.

La ley de Gresham es denominada así por sir Thomas Gresham (1519 - 1579), un financiero inglés durante la dinastía Tudor. Sin embargo, la ley ya había sido asentada por Nicolás Copérnico, así que en algunos países de la Europa central y del este se denomina Ley de Copérnico. El fenómeno había sido notado previamente en el siglo XIV por Nicolás de Oresme [ya sabemos que se pone en duda dicha autoría]. El hecho de que el dinero malo sea usado en lugar del bueno también fue incluido en la obras Las Ranas de Aristófanes, que data de alrededor de finales del siglo V antes de Cristo.



DINERO "BUENO" Y DINERO "MALO"

El dinero "bueno" es dinero que tiene poca diferencia entre su valor nominal (el valor facial) y su valor intrínseco (el valor del metal con que está hecho, a menudo metales preciosos, bronce o cobre).

En ausencia de leyes que establezcan la moneda de curso legal, la moneda se cambiará algo por encima del valor de mercado del lingote. Este no es un resultado puramente teórico sino que puede ser observado con las monedas de colección hechas de metales preciosos como el Krugerrand sudafricano, el American Gold Eagle o incluso la María Theresa thaler (Austria). Monedas de este tipo son de una pureza conocida y están hechas de una manera conveniente para transportarlas. La gente prefiere comerciar en monedas que no en pedazos anónimos de metales preciosos, así que la gente atribuye más valor a las monedas. Y también hay demandas de coleccionistas de monedas, y esta actividad es frecuentemente rentable.

Del otro lado, el dinero "malo" es dinero que tiene un valor real considerablemente menor que su valor facial y está en circulación al mismo tiempo que el dinero "bueno", siendo que ambas monedas son requeridas para ser aceptadas al mismo valor como valor legal.

En la época de Gresham,  el dinero malo incluía cualquier moneda que ha sido degradada. La degradación se hacía a menudo por el organismo emisor, donde se incorporaba menos metal precioso del legalmente especificado en la acuñación de la moneda, por lo general haciendo una aleación con un metal básico. El público podía también envilecer la moneda, reduciendo mediante rascaduras el peso del pequeño metal. Otros ejemplos de moneda degradada son las monedas falsificadas hechas de metal base.

En el caso de monedas arañadas, raspadas o falsificadas, el valor real se redujo mediante fraude, ya que el valor facial permanecía al valor previo más elevado. Por otro lado, en el caso de una moneda envilecida por el emisor gubernamental, el valor real de la moneda se redujo a menudo abiertamente, mientras que el valor nominal de las monedas quedó establecido al nivel superior que fijaban las leyes.



EJEMPLOS

Las monedas de plata circulaban ampliamente en Canadá (hasta 1968) y en los EEUU (hasta 1965 y 1971). Sin embargo estos países degradaban sus monedas cambiando a otros metales cuando el valor de la plata era superior al valor facial. Las monedas de plata desaparecieron cuando los ciudadanos las retuvieron en su poder para obtener el mayor valor del contenido metálico presente o futuro sobre el valor facial, usando las monedas nuevas en las transacciones diarias. A finales de la década de los 70 los hermanos Hunt acapararon el mercado de la plata en todo el mundo y llevaron los precios muy por encima de sus niveles históricos, intensificando la extracción de monedas de plata del mercado. El mismo proceso ocurre hoy con el contenido en cobre de las monedas como el penique de Canadá anterior a 1997 y la moneda de un céntimo de los EEUU, y hasta con las monedas hechas con metales menos costosos como las monedas de acero de la India.

Incluso algunos billetes pueden sufrir la ley de Gresham, un ejemplo puede ser el reciente cambio de billetes de papel a billetes de polímero (plástico) en Nicaragua.


TEORÍA

La ley de Gresham afirma que cualquier circulación monetaria que consista en dinero "bueno" y "malo" (se requiere que ambas formas sean aceptadas al mismo valor legal por el gobierno) pronto será dominado por el dinero malo. Esto es porque la gente, al gastar su dinero, entregará las monedas malas, guardándose para ellos las buenas. Las leyes que establecen el curso legal de las monedas actúan como un control de precios. En este caso, la moneda sobrevalorada artificialmente es preferida para el intercambio, porque la gente prefiere ahorrarla en lugar de intercambiarla por la moneda artificialmente degradada.

Consideremos un cliente adquiriendo un artículo de  5 peniques y dispone de varias monedas de seis peniques. Varias de estas monedas están más desgastadas mientras otras lo están menos pero legalmente, todas tienen el mismo valor. El cliente preferirá retener las mejores monedas y ofrecerá al tendero las más degradadas. Para devolver el cambio, el tendero debe devolver una moneda de un penique, y tiene toda la razón en entregar la más degradada. Así, las monedas que circulan en esta transacción tenderán a ser las más devaluadas disponibles para ambas partes.

Si las "buenas" monedas tienen un valor facial inferior a su contenido metálico, los individuos pueden ser motivados a fundirlas y vender el metal por su valor intrínseco, incluso si tal destrucción es ilegal. Como ejemplo, considera la moneda de medio dólar de los Estados Unidos, que contenía 40% de plata. Con el lanzamiento de la moneda de medio dólar de 1965, que fue legalmente requerida para ser aceptada al mismo valor que la anterior de medio dolar al 90%, esta desapareció rápidamente de la circulación, mientras que la más nueva y devaluada moneda permaneció en uso. Cuando el precio del lingote de plata continuó aumentando por encima del valor facial de las monedas, muchas del as anteriores monedas de medio dólar fueron fundidas. A partir de 1971 incluso las monedas que contenían el 40% de plata fueron fundidas.

Lo mismo ocurrió en 2007 en los Estados Unidos, cuando el aumento del precio del cobre y del zinc, que llevó al gobierno de los Estados Unidos a prohibir la fundición o exportación de monedas de uno y cinco céntimos.

Además de ser fundidas por su valor metálico, el dinero que es considerado "bueno" tiende a abandonar la economía a través de su comercio internacional, A los comerciantes internacionales no les alcanzan las leyes como a los ciudadanos del país emisor, así que harán una oferta mejor por las monedas "buenas" que por las "malas". Las monedas buenas abandonarán su país de origen para formar parte del comercio internacional, abandonando el sistema legal del mismo y dejando atrás las monedas malas. Esto ocurrió en Gran Bretaña durante los años del patrón-oro.



HISTORIA DE LA IDEA

Gresham no fue el primero en afirmar la ley que tomó su nombre. El fenómeno había sido notado mucho antes, en el siglo XIV por Nicolás de Oresme. En el año en que Gresham nació, 1519, fue descrita por Nicolás Copérnico en un tratado llamado Monetae cundedae ratio (Sobre la acuñación): "la acuñación de monedas malas (degradadas) saca a las monedas buenas (sin degradar) fuera de la circulación". Copérnico estaba enterado de la práctica de intercambiar las malas monedas por las buenas y fundirlas o enviarlas al extranjero, y parece que tomó algunas notas sobre esta materia en su visita a Olsztyn (actual Polonia) en 1519. Entonces estableció las bases de un reportaje escrito en alemán que presentó a la Dieta prusiana [similar a los Estados Generales franceses] realizada en 1522 en Grudziądz, atendiendo la sesión con su amigo Tiedemann Giese para representar este capítulo. El Monetae cudendae ratio de Copérnico fue una versión más larga escrita en latín de ese reporte, estableciendo una teoría general del dinero para la dieta de 1528. También formuló una versión de la teoría cuantitativa del dinero.

Según el economista George Selgin, en su trabajo Gresham Law:

El mismo Gresham observó en una carta escrita a la Reina Isabel con ocasión de su ascensión al trono: "El dinero bueno y malo no pueden circular juntos". La declaración fue parte de la explicación de Gresham del "estado sin precedentes de la maldad" de la acuñación de Inglaterra que había explicado en "Las grandes degradaciones" de Enrique VIII y Eduardo VI, quienes redujeron el valor metálico de las monedas de plata británicas a una pequeña fracción de lo que había sido en tiempos de Enrique VI. Gresham observó a la reina que "todo vuestro oro fino ha sido enviado fuera de vuestro reino".

Gresham hizo estas observaciones sobre el dinero "bueno" y "malo" mientras estaba al servicio de la reina Isabel solo en lo que respecta a la calidad de la acuñación de monedas británicas. Los monarcas anteriores, Enrique VIII y Eduardo VI habían obligado a la gente a aceptar moneda degradada mediante sus leyes de aceptación del curso legal. Gresham también hizo su comparación sobre el dinero bueno y malo incluso comparando monedas del mismo metal precioso. No comparó el oro con la plata, o el oro con el papel moneda.

ORIGEN DEL NOMBRE

En su artículo sobre la ley de Gresham, Selgin también ofrece el siguiente comentario sobre el orígen del nombre:

La expresión de Ley de Gresham data de 1858, cuando el economista británico Henry Dunning Macleod (1858, p. 476-8) decidió denominar la tendencia del dinero malo de sacar de la circulación al bueno por Sir Thomas Gresham (1519–1579). Sin embargo, las referencias a dicha tendencia, a veces acompañada por el debate de las condiciones de su discusión se producen en varios escritos medievales, siendo el más notable el Tratado sobre el dinero de Nicolás Oresme (c. 1357). La idea puede ser trazada hasta trabajos de la Antigüedad clásica, incluida la obra de Aristófanes, Las ranas, donde la prevalencia de los malos políticos sobre los buenos es atribuido a fuerzas similares a aquellos que favorecen el dinero malo sobre el bueno.

El pasaje referenciado es el siguiente (normalmente fechado en el 405 antes de muestra era):

Con frecuencia nos parece que a la ciudad le pasa con nuestros mejores ciudadanos lo mismo que con la moneda antigua y el oro nuevo. En efecto, de éstas monedas, que no son falsas, sino las más bellas de todas las monedas, según parece, y las únicas que están bien acuñadas y son de mejor sonido, entre los griegos y los bárbaros, en todas partes, de esas no hacemos uso alguno, pero si de estas detestables piezas de cofre, acuñadas ayer o anteayer con pésimo cuño [esta cita no corresponde a la traducción del artículo de Wikipedia en inglés sobre la ley de Gresham, sino a la traducción de la obra original griega de esta dirección, página del documento 239, versos 718 y ss.]

PRECURSORES
Ibna Taimiyyaah (1263–1328) describió el fenómeno tal como sigue:

Si el gobernante cancela el uso de cierta moneda y acuña otro tipo de moneda para la gente, echará a perder sus riquezas (amwal) disminuyendo el valor de sus monedas antiguas que se convertirán en una mera mercancía. El gobernante cometerá la injusticia privándoles del mayor valor que originalmente poseían. Por otra parte, si el valor intrínseco de las monedas son diferentes, se convertirá en una fuente de beneficios recoger las monedas pequeñas (malas) e intercambiarlas por buenas y entonces las llevarán a otro país y cambiarán las monedas pequeñas (malas) por dinero de ese país. De este modo, el valor de los bienes del pueblo será dañado.

Increíblemente este solo menciona la salida del dinero bueno al extranjero y nada dice de su desaparición a causa de su acumulación o su fundición.

LA LEY AL REVÉS

En un artículo teórico muy influyente, Roinick y Weber (1986) argumentaron que el dinero malo conduciría al bueno a un premio en vez de sacarlo de la circulación. Sin embargo, esta investigación no tuvo en cuenta el contexto en el que Gresham hizo su observación. Roinick y Weber ignoraron la influencia de la legislación sobre el curso legal del dinero que obligaban a la gente a aceptar tanto el dinero bueno como el malo como si tuvieran un valor equivalente. También se centraron principalmente en la interacción entre los diferentes sistemas metálicos, comparando la relativa "bondad" de la plata con respecto al oro, de lo que Gresham nunca habló.

La experiencia de la dolarización en países con economías y monedas débiles (por ejemplo, Israel en los 80, varios países de la Europa del este en el período inmediatamente posterior al colapso de la Unión Soviética o países de Sudamérica a finales del siglo XX y principios del XXI) puede ser visto como la ley de Gresham operando al revés (Guidotti & Rodriguez, 1992), ya que generalmente el dólar no ha sido moneda de curso legal en estas situaciones, e incluso en algunos casos su uso ha sido ilegal.

Estos ejemplos demuestran que en ausencia de leyes sobre el curso legal del dinero, la ley de Gresham trabaja al revés. Si se da la oportunidad de que dinero aceptar, la gente querrá comerciar con el dinero que ellos piensan que es de mayor valor a largo plazo. Sin embargo, si no le dan la oportunidad de elegir y le obligan a aceptar cualquier dinero, tenderán a guardar el dinero que perciban tiene mayor valor y pasar el dinero malo a cualquier otro. En resumen, en ausencia de leyes sobre el curso legal, el vendedor no aceptará otra cosa que no sea dinero de determinado valor (dinero bueno), mientras que en la existencia de leyes sobre el curso legal hará que el comprador ofrezca solo el dinero con el valor más bajo (dinero malo) al tiempo que el acreedor se verá obligado a aceptarlo por su valor nominal.

El Premio Nobel de Economía Robert Mundell piensa que la ley de Gresham podría ser más precisa atendiendo a la inversa si fuera expresada como: "El dinero malo expulsa al bueno si se intercambian al mismo precio".

[El último apartado de este artículo no tieneque ver con la circulación monetaria, y por lo tanto, no ha sido traducido e incluido aquí].

Capítulo 12



CAPÍTULO 12



NICOLÁS DE ORESME



LÍNEAS GENERALES



Nicolás de Oresme (c. 1323 - 11 de julio de 1382) fue un genio intelectual y problamente el pensador intelectual más importante del siglo XIV. Fue economista, matemático, físico, astrónomo, filósofo, teólogo, psicólogo, traductor y musicólogo. Fue obispo de Lisieux y consejero del rey Carlos V de Francia. Oresme probablemente nació entre 1320 y 1325 en la villa de Alemagne (hoy Fleury-sur-Orne), cerca de Caen, en Normandía. Como dato curioso, la ciudad se llamaba Allemagne (alemán en francés) porque la tribu germánica de los Alamanni en una ocasión protegió el paso que atraviesa el río Orne. Durante la Primera Guerra Mundial la ciudad cambió de nombre por el actual.

Prácticamente no se conoce nada de los primeros años de Oresme.  Se sabe que fue a clase en el colegio de Navarre, perteneciente a la histórica Universidad de París, una institución para estudiantes demasiado pobres para pagar las tarifas universitarias de dicha universidad, lo cual hace pensar que era de familia de campesinos pobres. Oresme estudió "Artes" en París y se graduó en 1342. En 1348 estudió teología en París. En 1356 recibió su doctorado y recibió el título de Gran Maestro (grand-maître) del Colegio de Navarre. En 1364 fue deán de la catedral de Rouen. Alrededor de 1369 empezó a traducir los trabajos de Aristóteles por pedido de Carlos V, quién le concedió una pensión en 1371, y fue nombrado obispo de Lisieux en 1377, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1382.

En algún punto anterior a 1355, escribió un tratado sobre ética y economía, en concreto, sobre la producción del dinero. El libro se tituló Tratado sobre el Origen, Naturaleza, Ley, y Alteración de las Monedas, y consolidó su fama como economista para siempre. Como fue escrito en Latín y moneda en ese idioma es moneta, designaremos la obra como De Moneta. Fue inspirado por los sucesivos envilecimientos de las monedas en tiempos de Felipe VI y Juan II. Estas alteraciones de la moneda condujeron al consiguiente colapso del comercio y de las relaciones sociales.

 En De Moneta, Oresme toma el punto de vista aristotélico que una moneda tiene un peso determinado de metal precioso, cuya cantidad y fineza por la estampa de la autoridad que la sella. La moneda no pertenece a la autoridad que la acuña, sino al público que la usa con la pretensión de intercambiar mercancías por medio de ella. El príncipe no tiene derecho a cambiar el estandard o el peso. Cualquier alteración debe ser aceptada por el conjunto de la comunidad. Es de destacar que Oresme no habló en absoluto sobre el crédito o el papel-moneda, que ya eran usados extensamente por los banqueros italianos desde principios del siglo XIV. El papel-moneda (que Goethe acreditó el invento a Mefistófeles) aún no había aparecido para complicar la cuestión.

A Oresme ha sido atribuída la anticipación de la Ley de Gresham, pero no está acreditado que lo escribiera él. El pasaje no está contenido en las dos primeras ediciones y se sugirió que fue añadido en posteriores ediciones por oficiales de la Casa de la Moneda de Flandes. Gresham's law.

Oresme afirma que el dinero son monedas hechas de metales preciosos, oro y plata. Las monedas de oro y plata contienen una determinada cantidad de uno de esos metales preciosos. La diferencia entre un pedazo de oro y una moneda de ese metal es que la segunda está pesada y certificada con el sello de quién la acuñó. El rey, un particular o una organización privada pueden certificarla. En el tiempo en que Oresme vivió el estado ya se había apropiado de la potestad certificadora 1.500 años antes pero Oresme insistió en que la capacidad certificadora no pertenecía al estado sino a la comunidad. Oresme pretendía que la capacidad certificadora volviese a la comunidad y que el mercado decidiese que monedas certificadas son las más apropiadas (las que sobreviviesen) y que tasa de cambio debía haber entre las monedas de oro, plata, bronce y cobre.

El rey obtiene unos ingresos extras sin ningún coste político o social (como le costaría si aumentase los impuestos)  simplemente manipulando el valor facial y real de la moneda. Si el rey disminuye el contenido de oro de una moneda de una libra disminuyendo su cantidad de oro y aleándolo con cobre, pero mantiene su valor facial, de tal modo que en realidad vale la mitad, ha envilecido la moneda. El rey puede forzar a sus acreedores a pagar sus deudas por un valor doble del oro que uso para amonedar, pero para los ciudadanos los mercaderes exigirán un precio doble al envilecimiento de la moneda, ya que la moneda contiene la mitad de oro.

El envilecimiento de la moneda beneficia a quien la acuña, es decir, al rey, pero perjudica al conjunto de la nación. Oresme no para en calificativos como tirano, tiranía y tiránico al referirse al príncipe que altera el contenido y la finura de  los metales preciosos de la moneda, y asegura que una vez que el príncipe ha alterado una vez el contenido metálico de la misma, lo hará más veces, ya que para él no tiene ningún coste. Asegura que el príncipe reducirá de ese modo a sus súbditos a la esclavitud.

La mala moneda desplaza a las mercancías buenas que van a otros países. El comercio y el mercado de capitales se ven perturbado por las alteraciones de la moneda. Nadie prestará dinero si se le devuelve al final del período de préstamo la misma cantidad nominal de moneda (más los intereses), pero esa cantidad nominal contiene la mitad de oro que las monedas que en su día entregó. Los falsificadores de moneda lo tendrán más fácil. Los cambistas, banqueros y especuladores se enriquecerán a la par que el rey, pero el resto de la sociedad se empobrecerá.

Compara el envilecimiento de la moneda con la usura, y esta última sale favorecida. Al menos la usura nace del consentimiento contractual entre el prestamista y el prestatario, pero en el envilecimiento de la moneda se obliga a los súbditos a aceptarla.

Para Oresme el envilecimiento de la moneda equivale a un impuesto, y como este, no debe hacerse sin representación política, aunque no establece como debería ser esta representación. Un buen análisis de Oresme está en esta dirección (se abre un documento word online).

La incansables economistas de la escuela austríaca ha redescubierto a Oresme como un paladín de las libertad en general, y de la libertad económica en particular. La idea de que los particulares o instituciones privadas pueden emitir su propia moneda aún está vigente en la mente de algunos alocados economistas que se denominan anarcocapitalistas. Según muchos historiadores la ruina del Imperio Romano se debió al envilecimiento de la moneda. Pero según otros historiadores el envilecimiento de la moneda lo único que hace es añadirle un valor fiduciario al valor del metal que realmente contiene la moneda, al igual que  hacen los billetes de hoy. El problema es cuando la emisión fiduciaria" (el envilecimiento de la moneda) es excesiva con respecto al valor real de la economía. Esto es lo que genera inflación y, por lo tanto, aumenta las desigualdades sociales. Un poco de emisión fiduciaria no es malo per se porque anima la economía y el crecimiento. Pero mucha emisión fiduciaria es mala porque genera inflación y aumenta las desigualdades sociales. Es como una medicina para el corazón de un enfermo cardíaco: un poco mantiene el corazón funcionando bien; mucho produce la muerte.

El problema del envilecimiento de la moneda es el comercio exterior. Un comerciante extranjero nunca aceptará como pago de sus mercaderías una moneda envilecida. Pero esto tenía fácil solución en aquella época: pagar con oro y plata sin amonedar, es decir, lingotes de oro y plata.

 En lo que realmente Nicolás de Oresme tuvo razón es al afirmar que el príncipe que envilece la moneda una vez y le sale bien, y apenas tiene consecuencias negativas para sus súbditos (porque el envilecimiento es pequeño), repetirá una segunda vez, y una tercera, y sucesivamente. Y cada vez añadirá más metal malo al bueno. Y esto al final creará inflación.

Hoy en día toda emisión monetaria es fiduciaria (un billete no es más que un trozo de papel impreso) y cuando la emisión monetaria acompaña al crecimiento del PIB, no aumenta la inflación. Llevando la opinión de Oresme al extremo, conque en un país se emita un solo billete ya habría inflación aunque fuese mínima. Sin embargo durante la Gran Depresión no solo no hubo inflación, sino deflación, y los billetes seguían existiendo. Sin embargo, si se hubiera emitido más billetes en aquella época, la deflación se hubiera trastocado en una pequeña inflación y la economía se hubiera relanzado.

Capítulo 11



CAPÍTULO 11

LA TRANSICIÓN POLÍTICA




LÍNEAS GENERALES



La nación-estado apareció junto a las ideas mercantilistas a finales del siglo XV y principios del XVI en Portugal, España, Inglaterra y Francia. Opuestamente al feudalismo, en lo político significa el reforzamiento del poder del Rey y el debilitamiento del poder de la nobleza terrateniente.  La aparición de la monarquía autoritaria también significa, por arriba, un debilitamiento de la autoridad del Sacro Imperio Romano Germánico y del poder papal. Este último suceso se ve incrementado por la aparición de los movimientos protestantes, luteranismo, calvinismo y puritanismo. La vieja monarquía feudal, siempre emparedada entre las instituciones superiores, el Papado y el Emperador, y las inferiores, el poder de la nobleza, se ve reforzada por el desplazamiento del poder. Aparecen las monarquías autoritarias que desembocan en las monarquías absolutas y la famosa frase, seguramente falsa, de Luis XIV, «L'État, c'est moi» («El Estado soy yo»), aunque eso ocurrirá varios siglos después. En contraposición a esa cita apócrifa, Luis XIV dijo antes de morir: «Je m'en vais, mais l'État demeurera toujours» («Me marcho, pero el Estado siempre permanecerá»).

Aparecen los Estados-nación más o menos como los conocemos nosotros en la actualidad, con un territorio fijo, una población que se identifica como natural del país y un gobierno. Aparecen los ejércitos nacionales organizados jerárquicamente al servicio del Rey que sustituyen a los caballeros medievales al servicio de los nobles feudales. Los impuestos se generalizan y se convierten en un hecho cotidiano y no en uno excepcional como ocurría en el Medievo.

En este período de transición aparecen las primeras voces a favor de la búsqueda del beneficio privado como único fin del comercio sin necesidad de buscar una justificación moral como la práctica de la caridad. Esta última deja de ser un acto privado para pasar a la esfera pública. Las Poor Laws (las leyes sobre pobres) de 1597 y 1601 en Inglaterra y Gales, y el Overseer of the Poor, un oficial de la monarquía que se encargaba de suministrar comida, ropas y dinero a los pobres, sustituyen a la mera voluntariedad de las dádivas privadas. Ya no es necesario dar limosnas para ir al cielo; se puede obtener la recompensa en la otra vida simplemente por la fe y las buenas prácticas cristianas en la vida cotidiana.La mentalidad del comerciante del siglo XVI da un salto muy grande  con respecto al del siglo XIV, y pese a los siglos transcurridos, se asemeja más a la mentalidad del hombre de negocios del siglo XXI. Ya no hay ninguna cortapisa para desarrollar el comercio. La búsqueda del beneficio se ha convertido en el único fin del comercio. En el plano político la aparición del maquiavelismo y de las reformas protestantes supone la desaparición en la práctica política de la ética tomasiana y escolástica.



MAQUIAVELISMO

Nicolás Maquiavelo en su principal obra el Príncipe, da justificación política al aumento del poder  real. La esfera política está fuera de toda consideración moral o ética. Todo aquello que consiga reforzar el poder real es bueno, independientemente de los métodos usados. Esto llevó a considerar lo que en  la segunda mitad del siglo XX se llamó las "cloacas políticas del Estado", esto es, conseguir de cualquier modo reforzar el poder del Estado y su defensa. En definitiva, la famosa frase de "el fin justifica los medios", frase que no pertenece a Maquiavelo sino a sus enemigos políticos. De alguna manera Maquiavelo es la antítesis de Santo Tomás de Aquino: las reglas morales, si existen, no deben regir la acción de los gobernantes. Todo lo encaminado a un fin bueno es lícito.

Maquiavelo se muestra a favor de la República,  partiendo del supuesto de que toda comunidad tiene dos espíritus contrapuestos: el del pueblo y el de los grandes (que quieren gobernar al pueblo), que están en constante conflicto. Para Maquiavelo el mejor régimen es una República bien organizada (toma como ejemplo la República Romana), aquella que logre dar participación a los dos partidos de la comunidad para de esta manera contener el conflicto político dentro de la esfera pública. Maquiavelo señala, y de aquí la calificación de bien organizada, que es primordial que en dicha república se disponga de las instituciones necesarias para canalizar el conflicto dentro de las mismas sin las cuales la república se desarmaría. Ninguna de las otras formas de gobierno como la aristocracia, la tiranía, la democracia o la monarquía logran el equilibrio de los partidos dentro del régimen por lo que son inestables.

La contribución del maquiavelismo y que resultó fundamental para la doctrina política europea, fue la separación de la ciencia política de la moral y la religión. Maquiavelo establece que la conducta práctica del político se ha de desarrollar al margen de consideraciones teóricas fuera de la realidad. La obsesiva persecución del poder y del prestigio costara lo que costara, con independencia de consideraciones éticas que se posponen a ese fin, ya que el fin importa más que los medios.

En su obra, El Príncipe, Maquiavelo piensa que el príncipe ha de ser el caudillo o líder que logre que logre la unidad e independencia de Italia, víctima de numerosas intrusiones exteriores y divisiones internas en múltiples repúblicas que luchan celosamente entre sí. Propone, de hecho, la figura de Fernando el Católico a causa de su astucia.

El político, para gobernar a los hombres, ha de disciplinarlos. Para ello debe conseguir prestigio y autoridad mediante el uso la fuerza, lo que exige prescindir de consideraciones éticas y usarlas solamente como apariencia, de forma que se establece como principio supremo la razón de estado: el objetivo del Estado es su propia supervivencia, y ésta puede llegar a legitimar un mal menor a costa de evitar un mal mayor. Eso viene a suponer que la mentira es la conducta política menos mala y que el asesinato político queda autorizado si es encubierto y con ello se logra que un número mayor de personas no muera.

En definitiva, lo que aquí nos importa es que Maquivelo da cuerpo ideológico al aumento del poder del Estado y del gobernante (aunque de momento serán reyes y no gobernantes republicanos).


LUTERANISMO

Martín Lutero (1483 - 1546) fue un monje agustino alemán que de joven se flagelaba continuamente, ayunaba, dedicaba muchas horas a la oración y a al confesión constante. Cuanto más agradaba a Dios más se daba cuenta de sus pecados. Su superior lo envió a estudiar para cura, y en 1507 fue ordenado sacerdote, y en 1508 enseñaba teología. En 1510 viajó a Roma donde recibió una gran decepción por la vanidad y la visión mundana en que vivía la jerarquía de la Iglesia. En 1512 recibió el grado de doctor en Teología y en 1515 fue nombrado vicario de su orden, quedando a su cargo once monasterios.

Estudió griego y hebreo para profundizar en el significado y los matices de las palabras utilizadas en las Escrituras, conocimientos que luego utilizaría para la traducción de la Biblia judía al alemán. Las ansias de obtener grados académicos llevaron a Martín Lutero a estudiar las Escrituras en profundidad. Influenciado por la vocación humanista de ir ad fontes («a las fuentes»), se sumergió en el estudio de la Biblia y de la Iglesia primitiva. Debido a esto, términos como la penitencia y la probidad (principio de buena fe) tomaron un nuevo significado para Lutero, convencido ahora de que la Iglesia había perdido la visión de varias verdades centrales que el cristianismo enseñaba en las Escrituras, siendo una de las más importantes de ellas la doctrina de la justificación sólo por la fe. Lutero empezó a enseñar que la salvación es un regalo exclusivamente de Dios, dado por la gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe.

La teología luterana tiene cuatro puntos básicos que influyen en sus tesis económicas:

  1. Sola gratia (únicamente por la gracia): la salvación es obra de la sola gracia de Dios (Efesios 2:8-10).
  2.  Sola fides (únicamente por la fe): La fe es lo único que nos salva, mediante la gracia de Dios. Ninguna obra puede salvarnos, sino la fe (Romanos 1:16-17).
  3.  Sola Scriptura (únicamente la Biblia): las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la única fuente de revelación y norma de vida. Se reconoce como Antiguo Testamento, el Canon del Tanaj judío hebreo-arameo, y por ello se excluyen los deuterocanónicos, que son reconocidos por las iglesias cristianas ortodoxas, orientales, y también por la católica (llamados vulgarmente "libros Apócrifos"), y que se encontraban en la Biblia israelita griega alejandrina (llamada la Versión de los LXX).
  4. Solo Christo (únicamente Cristo): El único fundamento de la fe es Jesús (1 Corintios 3:11) y  (1 Timoteo 2:5).

El luteranismo tuvo dos consecuencias políticas y otras dos económicas.  La  primera consecuencia económica es que siguió respaldando las viejas doctrinas tomasianas sobre la usura y el justo precio. Lutero consideró la usura  en su punto inicial y más estricto, es decir, el cobro de intereses es contrario a la ley de Dios: la Biblia. La segunda consecuencia económica es que retrasó el desarrollo de Alemania al someter al individuo al poder del Estado. La primera consecuencia política es que hizo desaparecer la autoridad papal en aquellas zonas donde se implantó, en Alemania. Este punto se deriva directamente de su opinión de que todos los creyentes deben ser sacerdotes y deben estudiar la Biblia directamente y no a través de la interpretación de la Iglesia. La segunda es que el súbdito no tiene ningún derecho a oponerse a la acción de sus gobernantes, incluso aunque sea injusta.

Spiegel, en su monumental obra El desarrollo del pensamiento económico asegura en un párrafo que "el pensamiento luterano proporciona también una base para la aparición del mercantilismo en Alemania" y en el párrafo siguiente afirma que "Lutero estaba firmemente adherido a la idea medieval de una sociedad ordenada jerárquicamente en la que a cada individuo le eran asignados un lugar y un rango jerárquicamentes. Apoyó la servidumbre...". Lo segundo es obviamente cierto, pues supongo que Spiegel lo habrá estudiado bien en varias fuentes (yo no lo hice y no lo voy a discutir aquí), pero lo primero está, a mi juicio, mal explicado. Los territorios de habla alemana (excepto Austria) estaban divididos en principados o gran ducados independientes de más o menos el tamaño del actual Luxemburgo. Los gobernantes de estos territorios eran soberanos e independientes en ellos. Y además eran unos déspotas tal como lo fue Felipe II en España. En luteranismo en Alemania ayudó a estos gobernantes tiránicos a imponer su autoridad, al igual que los autores mercantilistas en Francia, Inglaterra o España. Pero en los distintos territorios alemanes no se registró ninguna actividad comercial importante. La única que se registró fue la de la Liga hanseática pero es anterior al auge del mercantilismo y además carecía de ninguna ideología mercantilista. La contradicción aún sigue en el siguiente párrafo: "El sacerdocio luterano de todos los creyentes supuso la desaparición de un doble tipo de comportamiento: uno para el clero y otro para los laicos. Con ello se generalizaron las normas de llevar una vida santa y el ascetismo llegó a ser un deber para todos." Aquí un nuevo término confunde a lector. ¿Qué es el ascetismo? Según el enlace anterior de Wikipedia, el ascetismo es una "doctrina filosófica y religiosa que busca purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales", y más adelante, " En muchas tradiciones religiosas, la ascética es un modo de acceso místico". ¡Otra nueva palabra! Y el diccionario de la Real Academia de la Lengua relaciona ascético con "la práctica y el ejercicio de la perfección espiritual". El mercantilismo obviamente está relacionado con el comerciante, y relacionar esta palabra con místico y perfección espiritual es como relacionar inteligencia con militar (inteligencia militar). Y por último, Spiegel relaciona el luteranismo con la ética del trabajo. "El hombre debe trabajar y el trabajo proporciona una propiedad privada, pensamiento que se anticipa a Locke si no a Adam Smith". Ahí si que acierta Spiegel. En general las distintas ramas protestantes adoptaron en mayor o menor grado una ética del trabajo: el trabajo purifica, evita la ocasión de pecar (que la holgazanería proporciona) y nos acerca más a la recompensa celestial. Es por eso que los primeros y principales países industriales fueron, Inglaterra (1770 - 1870) y Alemania (1871 - 1914, 1933 - 1939 y 1950 - hasta la actualidad) y gran parte de los países protestantes de centro y norte de Europa. Es la famosa tesis de Webler y Tawney sobre el origen calvinista y puritano del capitalismo (Spiegel p. 102 y 103). Pero


CALVINISMO

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